Qué es el estrés y cómo nos afecta
Sentir estrés.
Sentir estrés es normal y positivo en muchos momentos y situaciones de la vida, pero en determinadas circunstancias podemos sentir estrés de una forma muy intensa y/o prolongada. Una exposición demasiado extensa al estrés puede llegar a tener un impacto muy fuerte en nuestro bienestar emocional y también unas consecuencias muy gravosas para nuestra salud física. Por estos motivos, vamos a dedicar este artículo a conocer qué es exactamente, comprender cómo puede impactar en nuestro cuerpo y nuestra vida, y veremos algunas pinceladas sobre su tratamiento.

Qué es el estrés
Podemos definir el estrés como una respuesta adaptativa del organismo (nos sirve para sobrevivir) que puede ser física y mental, ante demandas internas o externas que se perciben como exigentes, amenazantes o desafiantes. Consiste en una movilización de medios fisiológicos y psicológicos para poder adaptarse a dichas demandas.
Vamos a desglosar algunos de sus elementos:
Respuesta adaptativa: el estrés puede ser beneficioso para aumentar el rendimiento, es decir, puede hacer que las personas funcionen más eficazmente.
Requiere una activación física y mental: conlleva un incremento de la energía dedicada a una tarea o propósito, así como recursos mentales como por ejemplo la atención y la memoria, etc.
Demandas internas o externas: la percepción de amenaza puede provenir tanto de uno mismo (autoexigencias, creencias personales, etc.) como del entorno (percepción de riesgo del medio).
Percepción de amenaza o desafío, que puede provenir de una exposición a muchas situaciones estresantes, de una falta de recursos para hacer frente a estas situaciones, y también de un agotamiento del propio organismo como por ejemplo por sobrecarga.
Veamos esto con un ejemplo: ante noticias que circulan en mi trabajo de que se van a producir en breve recortes de personal, puede ocurrir que sienta muchísimo miedo a quedarme sin trabajo y que dedique un esfuerzo extra para mejorar mi rendimiento y obtener mejores resultados. Puede ocurrir también que tenga un miedo constante y dedique mucho tiempo a pensar de forma catastrófica qué va a ser de mi vida si pierdo este trabajo. Si además percibo que no tengo todas las habilidades o conocimientos que mi empresa va a requerir en las personas que se queden, seguramente esto va a provocar que me sienta mucho más vulnerable.
Algunas de las circunstancias que tienen la capacidad de provocar un mayor grado de estrés son: muerte de un cónyuge o un familiar cercano, divorcios, separaciones o pérdida de una pareja, enfermedades o lesiones graves, pérdida del trabajo o cambios laborales importantes, problemas económicos importantes. El estrés también puede provenir de cambios vitales significativos positivos como puede ser una cambio de residencia, emprender un negocio o el nacimiento de un hijo.
Es importante señalar que un exceso prolongado y sostenido de estrés puede disminuir el rendimiento de las personas, así como afectar negativamente a su salud. El estrés impacta principalmente en nuestra salud a través de la activación prolongada del eje hipotalámo-hipofisario-adrenal y el sistema nervioso simpático, de forma que se elevan de forma notable determinadas hormonas como el cortisol y la adenalina.
Cuando esta activación se prolonga en el tiempo, se pueden producir distintas alteraciones orgánicas. Algunas de las principales enfermedades relacionadas con el estrés son: hipertensión, enfermedad coronaria, algunos trastornos respiratorios o inmunológicos, hipertiroidismo e hipotiroidismo, úlceras y molestias digestivas, dermatitis, lumbalgias, cefaleas, bruxismo y alteraciones del deseo y desempeño sexual. También pueden resultar afectados procesos cerebrales relacionados con la memoria, la atención y el estado de ánimo, incrementando la vulnerabilidad a trastornos como la ansiedad y la depresión.
Tratamiento del estrés
Hemos visto cómo la “respuesta de estrés” es un constructo complejo, que está mediatizado por diversos factores, por lo que el enfoque que adoptemos para su tratamiento va a estar determinado por cómo viene configurada esta situación de amenaza o desafío en la vida de la persona afectada.
El tratamiento del estrés debe ser considerarlo desde un enfoque integral y adaptado a la vida, temperamento y circunstancias vitales de cada persona, y puede que tenga que incluir ajustes o cambios en el estilo de vida, técnicas de regulación emocional, y cuando sea necesario apoyo médico y psicológico.
Veamos ahora cinco aspectos importantes a tener en cuenta en el tratamiento psicológico del estrés:
Identificación de factores estresores: es necesario reconocer las situaciones, pensamientos o emociones que nos generan estrés. El trabajo terapéutico requerirá una colaboración estrecha con el psicólogo con el fin de generar un mapa conceptual y vital que nos ayude a entender cómo se está generando y manteniendo el estrés en la vida de la persona.
Reestructuración cognitiva: la terapia cognitivo-conductual nos ofrece un marco terapéutico muy eficaz en el que podamos evaluar y considerar pensamientos y creencias irracionales, distorsiones cognitivas etc. que estén desempeñando un papel activo en el aumento del malestar de la persona.
Aprendizaje de técnicas de afrontamiento: un buen trabajo terapéutico requiere crear conciencia sobre patrones conductuales y cognitivos, así como dotar a la persona de herramientas que le permitan lidiar con la sensación de sobrecarga. Algunas técnicas muy efectivas son la relajación muscular progresiva, la respiración diafragmática, prácticas de atención plena o mindfulness, entrenamiento en resolución de problemas, entrenamiento en asertividad, etc.
Fortalecimiento de habilidades emocionales: es fundamental realizar un trabajo de psicoeducación emocional, lo que nos va a ayudar a crear autoconsciencia sobre nuestras emociones, aumentar nuestra inteligencia emocional, aprender a regular nuestras emociones, así como mejorar la tolerancia a la frustración.
Promoción de hábitos saludables: fomentar hábitos y prácticas que favorezcan un descanso nocturno saludable y reparados, examinar y revisar nuestros hábitos de alimentación, y también establecer hábitos de actividad física saludable.
Algunas consideraciones sobre nuestro nuestro contexto vital
Como hemos visto, la respuesta de estrés está generada por unas demandas que se perciben como exigentes, amenazantes o desafiantes, pero hemos de tener en cuenta que existen una serie de factores en nuestra sociedad que pueden exacerbar esta respuesta.
Algunos de estos factores son la sobreexposición a las redes sociales, la precariedad laboral, el incremento del precio de la vivienda, de la comida y de otros productos básicos que estamos sufriendo en los últimos años, la pérdida en calidad y cantidad de conexiones sociales que pueden darse sobre todo en entornos urbanos, la falta de espacios verdes y la consiguiente pérdida de conexión con la naturaleza, y un largo etcétera. En definitiva, podemos ver como hay una multitud de factores no estrictamente psicológicos pero que tienen un claro impacto en el deterioro de nuestro bienestar emocional.
Si percibimos que el estrés está mermando nuestra capacidad de disfrutar de la vida y nuestro bienestar emocional, puede ser aconsejable buscar la ayuda de un psicólogo; la terapia psicológica ofrece un espacio seguro en el que ayudarte a comprender qué te ocurre y a aprender estrategias eficaces para manejar el estrés y recuperar tu bienestar.
Sergio Iranzo
Psicólogo en Valencia
Colegiado CV15982
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